Para muchas personas, conducir constituye habitualmente una situación frecuente a lo largo del día, que lleva asociado un riesgo importante para la espalda, especialmente si se van a realizar desplazamientos de larga distancia. Al conducir solemos adoptar posturas forzadas durante un tiempo prolongado que pueden provocar lesiones como contracturas musculares en la espalda y piernas, rigidez articular en rodillas y cadera, dolor en cuello …
