Habilidades de enseñanza

El impacto de nuestras indicaciones en las clases online de Pilates.

Cómo superar el desafío de lo virtual

Si hay algo peor que tus alumnos no entiendan tus instrucciones, es que las entiendan mal.

Cada palabra que eliges al guiar una clase de Pilates tiene un impacto directo en el movimiento de tus alumnos. Por eso, tienes que ser muy específico y preciso si quieres evitar malentendidos y, lo que es peor, posibles lesiones.

Hoy quiero abordar un tema tan importante, como es, la relación directa que existe entre las instrucciones de Pilates y el riesgo real de lesiones cuando no las damos con claridad, y más concretamente durante una clase virtual.

Imaginemos esto:

Eres una persona a la que le han comentado que hacer Pilates va genial para los dolores de espalda, y te lanzas a buscar videos en YouTube. Encuentras uno en un canal que tiene miles de suscriptores, así que malo no tiene que ser. Además el título del video dice que es una clase completa de Pilates para principiantes, por lo que decides darle al play.

Ahora olvida que eres instructor@, y sigue estas instrucciones (que puedes escuchar en cientos de videos de Pilates que circulan por las redes):

Abre bien las costillas y arquea la espalda.

Levanta las piernas y clava la lumbar al suelo.

Mete bien la barbilla al pecho.

Aprieta el culete.

Mete el ombligo.

¿Qué sientes?

El peligro de la ambigüedad

Las indicaciones verbales, son quizá la herramienta más poderosa de un instructor de Pilates, para guiar a los alumnos durante las clases.

Pero cuando estas indicaciones son vagas o ambiguas, creamos un terreno propicio para malinterpretaciones y ejecuciones incorrectas de los ejercicios, que puede resultar un riesgo de lesiones.

Por ejemplo, un «arquea la espalda» puede desencadenar movimientos incorrectos que podrían terminar en lesiones. O «mete la barbilla» puede interpretarse de varias maneras, y si no corregimos posturas desde el principio, podríamos estar sembrando las semillas de problemas físicos más adelante.

Para que esto no suceda, hay que buscar la manera de que nuestro lenguaje se entienda bien y funcione, sobre todo si no sabes cómo y quién lo interpreta al otro lado de la pantalla.

Si tu objetivo es ser un instructor de Pilates competente, es esencial que prestes atención no solo a las indicaciones verbales que utilizas durante tus clases, sino también a cómo lo haces.

Como instructores, nuestra misión va más allá de simplemente guiar movimientos. En cada instrucción, tenemos la responsabilidad de ser claros, precisos y, sobre todo, comprensibles para todos.

Cómo superar el desafío de lo virtual

En el mundo digital, las barreras de comunicación son aún más altas. No podemos saber ni controlar quién consume nuestras clases, ni ajustar, modificar o corregir sus posturas de manera directa. Por eso nuestras indicaciones no se pueden dejar al azar ni caer en lo genérico.

Sé consciente de tu audiencia: Imagina que estás hablando con alguien que nunca ha hecho Pilates antes. ¿Cómo explicarías cada movimiento de manera simple y efectiva?

Escucha tus propias Instrucciones: Si algo suena confuso cuando lo dices en voz alta, es probable que también lo sea para quien lo oye a través de la pantalla. Ajusta y perfecciona tus indicaciones.

Se específico en las indicaciones: En lugar de frases ambiguas, utiliza palabras que describan claramente los movimientos. La claridad reduce el margen de error.

Facilita el escaneo corporal: Da indicaciones sobre cómo colocar, mantener o cambiar la postura.

Señala siempre los principios fundamentales de Pilates en cada ejercicio: como la estabilización, centralización y alineación, dando instrucciones detalladas del objetivo de un movimiento en concreto.

Verificación constante: Pide a tus practicantes que verifiquen si están entendiendo las instrucciones. Un simple «¿todo bien?» puede prevenir malentendidos.

Proporciona correcciones constantemente: Recuerda que no puedes ver lo que ocurre al otro lado de la pantalla.

Estimula la autoexploración: Anima a tus estudiantes a conectarse con sus cuerpos y a ser conscientes de sus propias sensaciones.

¿Dispuesto a marcar la diferencia entre una rutina de Pilates efectiva y una potencialmente peligrosa?

Transforma cada indicación en una guía detallada, pintando un cuadro claro y preciso de cada movimiento. Si necesitas ayuda con esto, déjame recomendarte mi libro «El MAT hablado» donde encontrarás inspiración y muchos consejos prácticos.

Incluye indicaciones claras y detalladas para la ejecución, postura correcta y objetivos, de cada uno de los 37 ejercicios de Pilates matwork, además de muchos consejos que he puesto a prueba durante 15 años y funcionan, para que tus indicaciones sean más efectivas.

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Libro de pilates suelo con indicaciones verbales para instructores

Por cierto, si has hecho el ejercicio que te propongo al principio de este post, imaginando que no tienes ni papa de Pilates, me encantaría que comentes abajo que sensaciones te ha producido 😀

Nos vemos el próximo viernes.

Marisa

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